-¿Me estás dibujando a mí?
-Sí, claro; si no, no se sabe si he venido solo, contigo, o con una rubia de estas.
-¡Uuuuuy...! Mira que yo no tengo paciencia.
-Tranquilo, que no hace falta que te quedes quieto. Tú a tu bola.
-Sácame guapo, al menos.
-Sí, sí, guapísimo.
(Silencio. Resignado, se distrae leyendo un papel. No le interesa. Levanta la cabeza hacia las mesas vecinas. Parece estar atendiendo alguna conversación ajena, pero con el mismo entusiasmo que cuando hay anuncios en la tele).
-¿Y tú no sales?
-¿No salgo a dónde?
-En la foto.
-Sí, sí, yo también salgo, no te preocupes.
Mi padre es un hombre tan fácil que no se me ocurre mejor compañero de viaje. Igual, lo que ocurre, simplemente, es que somos muy compatibles. Nacima me dijo una vez que si algún día quiero saber cómo seré yo de viejo, sólo tengo que fijarme en él. Somos muy distintos, le contradije yo. ¿Distintos en qué?, me replicó. Y entonces le dije que como mi padre se enterara de que le había llamado viejo le iba a caer una que pa qué... Pero, no es verdad. No le va a caer ninguna.
PD: Para evitar confusiones: mi padre no es Arcadi Oliveres. Pero, Arcadi Oliveres también es otro superhéroe con el que me encantaría poder hacer un tramo del camino, aunque fuera de 100 metros.

hacer el camino de santiago con Arcadi Oliveras, eso sí que mola....
ResponderEliminarMira que bien, en cuanto te haga (más) mayor me haré el camino contigo, que aún no eres tan fácil como tu padre... Ahora bien, no podré dibujarte, eso si, si te quedas muuuy quieto (y planito) te puedo calcar...
ResponderEliminarEs cierto: mi padre y Arcadi se parecen un huevo, pero tienen diferentes superpoderes. Mi padre camina mucho y habla poco; Arcadi camina poco, pero no puedo decir que hable mucho, sino lo justo (nunca mejor dicho). Como aquí no puedo demostrarlo, os pongo un enlace en la entrada.
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